viernes, 10 de abril de 2026

El costo oculto del "Juega Vivo": Una crisis de Solidaridad y Salud Social en Panamá

 


Recientemente, el incendio en el Puente de las Américas no solo paralizó el tráfico, sino que volvió a desnudar una realidad preocupante en Panamá: la alarmante pérdida de la solidaridad humana ante la necesidad del prójimo.

Durante horas de incertidumbre, donde el único deseo del ciudadano era llegar a su hogar tras una larga jornada, vimos con tristeza cómo el oportunismo le ganó a la empatía. Pasajes que regularmente cuestan $1.50 se dispararon a $5.00 y hasta $10.00. Una especulación cruel basada en la desesperación ajena.

He escuchado los argumentos del sector transporte. Se escudan en el alza del combustible y nos presentan su matemática diaria: de $110.00 que generan, $50.00 se van en gasolina, dejando $60.00 para dividirse entre el conductor y el dueño del vehículo. En su defensa, critican el subsidio gubernamental al Metrobus, olvidando un detalle fundamental: el Metrobus cobra $0.25 al pasajero. Ese es un subsidio que impacta directamente y alivia el bolsillo del ciudadano de a pie, no un cheque en blanco para el transportista. Cobrar $10.00 por un pasaje no es libre oferta y demanda, es aprovecharse de la desgracia del panameño.

Pero esta amnesia selectiva no es nueva y el problema no se detiene en el transporte. Si hacemos memoria, en 2022 vivimos una crisis similar cuando el combustible rozó los $1.60 por litro. En aquel entonces, la excusa para subir los precios de todo —desde el pasaje hasta los alimentos— fue "el costo de la gasolina". Sin embargo, cuando el combustible bajó, los precios se quedaron arriba. Hoy, una libra de pescado que antes comprábamos a $3.50, te la venden a $5.50. La inflación se ha convertido en la excusa perfecta para la especulación permanente y el "efecto trinquete" (los precios suben, pero nunca bajan).

Desde mi ejercicio profesional en el sector farmacéutico, esta situación me genera una profunda preocupación. La Organización Mundial de la Salud define la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social. Cuando un ciudadano vive angustiado porque su vecino, su transportista o su comerciante local se aprovecha de su necesidad, se fractura esa salud social. El estrés diario de sobrevivir a un sistema que te exprime, enferma a nuestra gente tanto como cualquier patología física.

El costo de la vida nos afecta a todos por igual, pero la crisis no debería ser una licencia para exprimir al prójimo. El verdadero desarrollo de un país no se mide solo en grandes infraestructuras, puentes o crecimiento macroeconómico, sino en la calidad humana de su gente.

¿En qué momento normalizamos lucrar con la desesperación ajena? ¿Cómo reconstruimos esa salud social que tanta falta nos hace?


https://youtu.be/vF25VXvPQiU





El costo oculto del "Juega Vivo": Una crisis de Solidaridad y Salud Social en Panamá

  Recientemente, el incendio en el Puente de las Américas no solo paralizó el tráfico, sino que volvió a desnudar una realidad preocupante e...